Papá Noel, Santa Claus, Father Christmas, Sinterklas, Baboo Natale... cuyo nombre auténtico es San Nicolás o Señor Invierno en centroeuropa , fue presentado a los estadounidenses a través de emigrantes holandeses. Los norteamericanos, muy dados a adoptar y a apropiarse de costumbres ajenas, lo adoptaron y tiñeron su traje de encarnado construyendo la imagen que venderían al mundo.
Cuando era pequeña, solo lo conocía de algunas películas norteamericanas , las típicas melosas que nos repiten cada navidad donde todo es candidez y los ricos comparten el pavo con los pobres, y donde una vez al año (el día de acción de gracias), todos se quieren y se reconcilian e invitan a comer a aquel niño huérfano, negro, que no tuvo tanta suerte en la vida. O papá, ¡caracoles!, aparece en Navidades en el partido de béisbol de su hijo al que tiene abandonado, demasiado ocupado en hacer que su capital crezca. Y donde, ¡oye! ¡qué casualidad!, siempre nieva el día de Navidad o se produce algún milagro...
Retomando lo dicho, decía que, cuando yo era una tierna infante sólo conocía a tres personajes que venían cada 6 de enero en camello y dejaban juguetes a los niños. Hoy, los Reyes Magos, han tenido que ceder su trono a este gordito con pinta de borrachín que suelta su ho!ho!ho! donde quiera que vaya.
Y no es que yo tenga nada con tal paternal personaje,¡ pero es que lo veo hasta en la sopa!. En todas las calles de la ciudad penden orondos Papá Noeles colgados de ventanas, puertas y andamios. Aparecen en tiendas y escaparates o se pasean en camiones publicitarios anunciando a los niños,(mira qué paradójico), la cabalgata de Reyes...
No quiero pecar de tradicionalista, pero me parece que nos hemos pasado a otro extremo o nos estamos haciendo “la picha un lío” . Dicen, que este individuo entró en nuestras vidas el día que nos dimos cuenta de que entre Reyes y el comienzo de las clases había muy poco espacio de tiempo para que los niños disfrutaran de sus juguetes. Entonces, viendo que en las películas yanquis los niños eran obsequiados con regalos el día de Noche Buena, bajo el árbol de Navidad dijimos ¡Ostias! (con perdón a algún “honorable” señor del clero que se sienta ofendido) ¡qué buena idea! ¡estos norteamericanos son la repera!.
Pero claro, ¿y el día de Reyes?, ¿mi hijo se va a quedar sin nada?. Y, entonces, regalamos también el día 6. Y así contribuimos a que los niños tengan sus regalos el día 25 y el día 6, contribuyendo con ello a hacer niños exigentes, desilusionados y consumistas...
Lo que más extraño me parece, es que hoy, los niños asocian la Navidad con el gordito del traje “colorao “ y pocos son los que recordamos cuando sus reales y mágicas majestades regalaban las ilusiones a los niños. Y eso que no soy monárquica, pero una vez al año, qué queréis que os diga...¡qué vivan los Reyes “Majos”!.
Lo más sorprendente es que los niños Holandeses creen que San Nicolás llega en su caballo blanco desde España . Si vienen estas Navidades a España no me extraña que no les quede ninguna duda, pero con algunas diferencias: aquí se llama Papá Noel, va con un pijama rojo y cuelga de toooooooooodaaaaaaaaaaas las ventanas del barrio. Y no viene en caballo blanco, no...viene en camiones de coca- cola oouuuu yeaaaaaaa
Y para concluir unos consejillos:
1: existen otros adornos muy bonitos , baratos a la par que sencillos a parte de Papá Noel para colgar de ventanas y puertas.
2: Para un ambiente jocoso festivo, existen otros gorros que resultan igual de vistosos que el gorrito rojo con pompón.
3: El We Wish You is very funny, pero no nos olvidemos del tamborilero o los peces en el río que aunque repetitivos no están tan mal ¿no?
4: Al próximo que me vuelva a decir ho!ho!ho! le doy con la zambomba, que eso si es tradicional, en todo el cabezón jajjajajajjajajja.
Felices Fiestas






