domingo, abril 01, 2007

Soledad

"Soledad"
(Meridy Volz)


“Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen más profunda.” (Flaubert)



Pablo era un apasionado de la vida. Desde niño siempre había destacado por esa alegría que lo elevaba por encima de sus compañeros y que hacía que los maestros lo estimaran. Porque, ¿quién no iba a querer a Pablo, con su sonrisa angelical y su entusiasmo contagioso?.

Estar al lado de Pablo era inyectarse cada día una dosis de felicidad. Por eso los tímidos, los inseguros, los melancólicos... lo buscaban como el drogadicto busca su dosis diaria.
Sí. Pablo tenía muchos amigos.

Comenzó su adolescencia rodeado de muchachitas coquetas que lo buscaban por su simpatía y popularidad (la verdad es que Pablo nunca destacó por su belleza). Esa dosis de seguridad y simpatía hacía de él un hombre tremendamente atractivo.

Hacía tiempo que nuestros caminos se separaron por circunstancias de la vida. Yo, por razones de estudio, tuve que irme lejos de casa unos años. Pablo se quedó en el pueblo ayudando en el negocio familiar.

Revisando mis antiguas cosas me encontré por casualidad con su número de teléfono. Dudé en llamar, pero pudo más la curiosidad de saber qué había sido de aquel buen amigo.
Así que marqué su número de teléfono.

-Sí- me contestó alguien al otro lado de la línea.
-Buenas tardes. ¿Pablo Gimeno?, por favor.
-Sí, soy yo...-respondió una voz desganada.
-¡Pablo! ¿qué tal?. No te acordarás de mí... Soy Lolo- contesté tímidamente.
-¿Lolo?, ¿qué es de tu vida?. ¡No me lo puedo creer!. ¡No!, casi mejor quedamos y me lo cuentas.

Así que mi antiguo amigo y yo quedamos aquel día después de muchos años sin vernos.
Me encontraba tan entusiasmado , que la sensación era similar a cuando empiezas una relación: ese cosquilleo y ansiedad por ver a esa persona.

El encuentro con mi antiguo amigo no fue como hubiera imaginado. Mi amigo estaba bastante viejo para su edad. Sus ojos vivarachos antaño, estaban cubiertos de una melancolía que los hacía tomar una curvatura excesiva.
Aún así, me sonrió con su ahora triste sonrisa.
Intenté disimular mi sorpresa. Nos sentamos en el café y primero hablamos como hablan los desconocidos: de cosas insulsas y que comprometen poco.
Cuando ya la conversación se tornaba aburrida y los silencios eran muchos, decidí recordar el pasado. Nuestras aventuras y travesuras juntos, nuestros antiguos amores y desamores y por arte de magia la cara de mi amigo se iluminó. Volví a ver en él aquel niño de diecisiete años que iba a comerse el mundo.
Pero cuando ya todo estaba dicho, la cara de Pablo recuperó aquella misma expresión de anciano de hacía unos momentos.

-¿Sabes?- me dijo- todo cambia inevitablemente, Lolo...
-¿Qué quieres decir?- inquirí .
-Todo: la gente, la vida... Sobre todo la gente... Cuando te fuiste a Madrid cambiaron muchas cosas.
Marisa, se fue también lejos a estudiar. Nos prometimos amor eterno, pero la distancia es jodida... Conoció a alguien y simplemente un día se olvidó de llamarme.
Tino, Rafa y los demás hicieron su vida: Tino se casó y dejó de llamarme también; Rafa se fue de erasmus y no regresó de Inglaterra y los demás simplemente desaparecieron en silencio.
Recibo a diario muchos e-mails, pero estoy harto de encontrar correos insulsos de gente que yo creía amigos, y que ahora me mandan mensajes en cadena impersonales y ridículos.
Alguna vez me gustaría encontrar alguno que preguntara cómo estoy.

La gente en el barrio, ya no es lo que era. Sus saludos son completamente artificiales y guardan con celo su propia intimidad. Los observo en el parque, con sus hijos, celosos de sus criaturas, transmitiéndoles que en esta vida hay que estar al acecho y receloso de los demás.

Mis padres se fueron hace unos años y con ellos los últimos amigos que me quedaban.
Creo, que la vida no es lo que era, Lolo. Nos estamos deshumanizando. Nos tememos los unos a los otros y creamos niños competitivos y enemigos de los demás. No me gusta este mundo y me está matando.

Abracé a mi amigo con fuerza. Me di cuenta enseguida de lo egoísta que había sido. Pensé que cuando uno hace su vida se olvida muchas veces de personas que han sido parte importante de su mundo.
Mi amigo se alimentaba de afectos. El aprecio y la estima de los demás lo hacían seguir adelante, y de repente y sin previo aviso se vio privado de ello.
Era un espíritu puro en un mundo que se descompone día a día...

Desde aquel día no lo he abandonado. Él me han enseñado que levantar la vista y ver el mundo y a los demás, olvidándonos de nuestro propio ombligo, nos hace más humanos.
Ojalá existieran más Pablos en el mundo.


14 Comments:

At 12:06 PM, Anonymous saruxia said...

Preciosa historia. Escribes muy bien hermanita...es cierto,parece q a la gente le importa más su propia libertad y cada día el mundo es más frío. En un mundo frío ninguna revolución nos puede salvar jamás.
Hay q ser consecuente con las ideas de uno, y repetiré lo q dijo el padre Telemón en la famosa película "Las sandalias del pescador" (la recomiendo): "creo en Dios, pero lo primero para mí son los valores del mundo, y cuando me muera será lo último en lo que me apoyaré"

Sin afecto no somos nada.
Gracias por estar ahí :* tqm

 
At 1:47 PM, Blogger Silvia said...

Sara: me ha encantado tu comentario y la cita del padre Telemón. Tú, para mí eres como Pablo, una verdadera amiga de tus amigos, una persona que el mundo necesita. Gracias por existir. Te quiero, hermanita

 
At 5:10 PM, Blogger Roberto said...

Muy bueno el texto, transmite mucho... y hasta da ansiedad al pensar que puede que eso me esté pasando en este mismo momento, a mi, y a tantos de nosotros. Y muy cierto eso de que: "creamos niños competitivos y enemigos de los demás", pero la verdad es que según están hoy en día las cosas... no se si hay alternativa, porque de no saber luchar y arañar hasta por la última micra de su espacio, me da que la propia sociedad los engulle.

Un saludo.

PD: A ver si convences a tu hermana para que vuelva al blog, que se la hecha de menos.

 
At 8:46 PM, Blogger Silvia said...

Gracias, Roberto, por tu comentario.
Respecto a lo de los niños, no estoy de acuerdo contigo. Lo de los niños competitivos es una trampa de la sociedad capitalista para hacer personas poco pensantes, insolidarias que miren por el capital.
No sabes hasta qué punto estamos alarmados hoy en día los maestros. La tónica general de las aulas son niños desmotivados, egoistas y tremendamente maleducados.
Temo mucho por el futuro...
Mi hermana volverá, le falta un poco de decisión, pero seguramente que cuando terminen los exámenes volverá a llevar el blog. Yo también la echo de menos.
Un abrazo de las dos

 
At 1:39 AM, Blogger arait said...

La gente se preocupa por tener libertad para hacer lo que quiera, pero a la vez pasa de todo. La gente se vuelve vaga, y lo único que le importa es que no le multen porque acaba de reventar los cristales de una parada de bus.

Va a ser verdad eso de que el ser humano es malo y egoísta por naturaleza. Y que como es un ser racional, a veces nos esforzamos en pensar para aspirar a algo mejor que la pura maldad.

Me gusta tu recorrido por los sentimientos humanos :P .

 
At 2:18 PM, Blogger Silvia said...

Arait: gracias por tu visita :). Estoy de acuerdo con lo que dices.
Un abrazo

 
At 8:33 AM, Blogger Clarice Baricco said...

Exacto, cuàntos Pablos necesitamos.
Momentos de carencias y la mano la necesitamos.
Duele saber que hay menos corazones.

Gracias por todo lo que me has dado.

Abrazos

 
At 11:19 AM, Blogger Alfredo said...

Pablo es la consecuencia de un mundo que se disgrega en barreras, tanto geográficas como afectivas. Las imponemos, víctimas de una inseguridad consecuencia de la soledad en la que nos sume nuestro propio egoismo y autocomplacencia. No conocer, ni tener interés en ello, nos lleva a temer y, de ahí, a levantar más barreras. Incluso crecen las enfermedades mentales porque no nos conocemos, y nos tememos a nosotros mismos.

El mundo no es más inseguro que hace décadas, siglos, milenios. Somos nosotros. En nuestra sociedad de la comunicación nos aislamos, y cambiamos los abrazos por cuchillos dirigidos permanentemente al vecino. Y asi, poco a poco, Pablo muere envenenado en nuestro interior por el olvido. Por nuestro propio egoismo y recelo. Nacionalismos del alma, igual que los geográficos se curan viajando, los del corazón se curan preocupandose por los demás un poco más que de costumbre.

No obstante: odiarás al prójimo como a tí mismo. Eso también nos lo enseñan las religiones hoy en día, aprovechando las fechas.

Gracias por el relato, es impresionante la capacidad que tienes de plasmar los sentimientos más profundos. Un abrazo.

 
At 12:57 PM, Blogger Silvia said...

Clarice:gracias a ti por visitarme y dirigirme tan bellas palabras. Es para mi un honor viniendo de una tan buena escritora.
Muchos abrazos.

Alfredo:lo que cuentas es lo que he intentado plasmar en el relato. Muchas gracias por tus palabras.
Muchos abrazos

 
At 8:11 AM, Blogger Miguel Sanfeliu said...

Me ha gustado mucho este texto.
Es cierto que el mundo está cambiando, y seguramente no para mejor.
Un saludo.

 
At 2:54 PM, Blogger Silvia said...

Gracias, Miguel por tu comentario y tu visita.
Saludos

 
At 8:52 AM, Blogger Eloísa said...

Me ha gustado mucho tu texto, yo también pienso que esta sociedad tan "moderna" está cada día más deshumnizada. Un saludo, Eloísa

(Te he conocido por el blog de Locus A.)

 
At 9:31 PM, Blogger Romi said...

EL HOMBRE NO NACIO PARA ESTAR EN SOLEDAD, Y ESA ES UNA IDEA QUE NOS QUIEREN METER EN LA CABEZA ESTAS NUEVAS SOCIEDADES.
LO MAS HERMOSO ES ESTAR ENAMORADO DE ALGUIEN DE TU SEXO OPUESTO, DE TU MISMO SEXO, DE TUS HIJOS, DE TUS PADRES, DE TUS AMIGOS, DE LAS PEQUEÑAS COSAS Y DE LA VIDAAAAAAAA
ME ENCANTO TU PAGINA
BESOS
ROMINA

 
At 9:52 PM, Blogger Silvia said...

eloísa y romi: muchas gracias por vuestra visita y vuestros comentarios.
Un placer

 

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