Me había puesto mi mejor vestido para el viernes. Los zapatos de tacón me acompañaban a modo de copiloto. Nada más llegar los cambiaría por mis zapatillas, pues nunca se me dio bien lo de conducir en tacones. Aquel viernes iba a ser un día especial. No me importaba llegar tarde a casa. Lo tenía todo planeado: haríamos una parada en un parador cercano, una cena y toda la noche para nosotros.
Llegué antes de tiempo. Salí del coche con mi nuevo calzado intentando no dar un mal paso. Entré en el local y el camarero me dirigió una sonrisa cómplice.
-Todavía no ha llegado, señorita.¿ Desea tomar algo?
-Gracias, tomaré un café.
Las siete menos cuarto, se retrasaba un poco.
-Bueno- pensé- saldría un poco tarde. Estará al llegar.
El tiempo pasaba y no llegaba. El camarero consciente de mis nervios intentó tranquilizarme:
-Es que hay mucho tráfico hoy. Es normal que se retrase.
Así estuve esperando una hora hasta que decidí reemprender mi camino intentando contener las lágrimas.
-¿Si viene le digo algo de su parte - preguntó el camarero.
-No gracias, es muy amable. Hasta luego.
Me volví a enfundar mis zapatillas y salí de allí con toda la rabia y la decepción del mundo. Pensaba que con él iba a ser diferente, pero estaba equivocada.
Cuando entré en mi apartamento todo estaba en silencio. Me dirigí a la cocina a cenar algo, pero antes de abrir la nevera me di cuenta de que no tenía apetito. Estaba agotada del viaje y los nervios y lo único que quería era echarme en la cama y llorar. Estuve llorando un buen rato hasta que caí rendida. Fue entonces cuando noté un beso frío en la frente y otro en los labios. Me desperté sobresaltada. Encendí la luz. Sigilosamente revisé toda la casa. Estaba sola.
Sería una sensación- pensé. Y me volví a dormir.
A la mañana siguiente me levanté con fuerzas. Soy una mujer muy fuerte y nunca me dejo vencer por las decepciones. No suelo ver la tele por las mañanas, pero mi primer impulso antes de desayunar fue encender el televisor.
-“Trágico accidente en la A-6. Un vehículo rojo, matrícula de Coruña se salió de la carretera a causa del hielo . Su ocupante, R.G.P de 33 años, ha fallecido...”
En ese momento la taza de café resbaló de mis manos rompiéndose en mil pedazos, al igual que lo debió hacer en ese momento mi alma. Era él, no cabía duda...
Por mi cabeza pasaron en pocos minutos gran variedad de sensaciones: incredulidad, pena, impotencia y culpabilidad, pues seguro que había muerto por llegar a tiempo a nuestra cita.
Me sentía muy culpable.
Aquella noche me costó conciliar el sueño, y solo podía pronunciar su nombre una y otra vez, como si llamándolo él regresara de su sueño eterno.
Una sensación de frío me inundó de repente. Me quedé paralizada. Sentí una caricia y un aliento en mi oído.
-Lo siento, no pude llegar. Pero te vi, estabas preciosa, realmente preciosa.
Desde aquel día no hay un viernes que no pare en la cafetería donde nos conocimos a honrar tu recuerdo. Siempre me siento en la misma mesa, y Manuel, que así se llama el camarero, único cómplice de nuestra aventura , siempre me hace compañía. No dejo de mirar a través de la ventana con la esperanza de verte algún viernes bajar del coche, a las seis y media, como siempre...
(Antes, El Filandón) Somos esclavos de nuestros sentidos; un olor, un sonido, una palabra, trae a tu mente todo un cóctel de sensaciones...
sábado, enero 03, 2009
A las seis y media II
(Salvador Dalí)
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5 historias:
Bueno,Esther, aquí está la segunda parte ;). Es un poco triste pero no quería que terminara como una novela rosa, quería darle un poco de misterio.
Besos
estupendo, sin duda... sí que es triste, sí... pero así es la vida de cruel, a veces.
bicos.
Precioso! Me ha gustado mucho, se me ha puesto la carne de gallina, muy triste, pero muy bonito,
pd: No lo puedes resucitar, no?
Que penina... Muy muy bonito.
Muy bello y muy triste. Aunque un poco tarde, te deseo un muy feliz 2009. Bicos
Jolín..me han dado ganas de llorar! cuanto más crezco más sensible me vuelvo...qué miedo! jaja pero también vives más las cosas buenas.
Eso es loq cuenta, vivir las cosas con la mayor intensidad e ilusión, duren lo que duren,nadie te quitará eso. Mientras hay vida, hay esperanza.
Conduce con cuidado hermanita! y sigue escribiendo. Espero q la proxima sea una historia con un final más feliz, no?
Muak! :* tquiero muchisimo
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