viernes, octubre 16, 2009

De encuentros y desencuentros II: Mario

En la siguiente parada sube Mario,un atractivo cuarentón de ojos azules impactantes. Hace siglos que no coge su coche, y esto no es porque tenga mucha conciencia ecológica, sino porque su trabajo en el concesionario le hace terminar la jornada harto de automóviles. Si, y es que ese no es el trabajo de su vida, pero no se puede quejar, por lo menos tiene un sueldo a fin de mes y eso es un lujo tal y como están las cosas hoy en día.

Había estudiado INEF y podría haber sido un gran entrenador de fútbol. En ese sentido su frustracción no es tan grande; no entrena a un equipo de 1ª, pero los fines de semana puede vivir su aficción trabajando con un equipo de Infantiles. -"Qué gran padre hubiera sido yo"- piensa.
Y es que Mario tiene verdadera maña con los niños. Es de la opinión de que el instinto paternal no se da única y exclusivamente en las mujeres. Él puede vivirlo en pequeñas dosis los fines de semana con sus "infantiles". Sabe que los niños lo adoran, y él a ellos.
Tal vez, esto fuera una de las causas de su separación con Nuria. Ella siempre había tenido claro el no tener hijos, pues no quería estropear su cuerpo ni perder su independencia. Tal vez, esa independencia fue la que lo llevó a engañarlo con su mejor amigo. Mario pensaba que esas cosas sólo sucedían en las películas...

Pero Mario era un hombre fuerte y positivo, y había sabido muy bien recuperarse. Frente al espejo, a pesar de sus incipientes canas, se veía todavía un hombre atractivo y nunca perdía la esperanza de encontrar a la mujer de su vida.
Después de Nuria, había tenido alguna que otra relación pero ninguna seria. Tenía claro que le gustaría pasar el resto de su vida con una compañera con la que compartir sus inquietudes.
En su mano, un folleto de viajes. Estaba pensando en irse en su mes de vacaciones a algún lugar donde practicar su inglés "casero" y conocer "nuevas formas de vida". En su bolsillo, un recopilatorio de Queen ,prestado por un amigo. Le apasionaba la música.

Estaba en medio de sus ensoñaciones cuando el autobús se para en seco. -Última parada- anuncia el chófer con cara de pocos amigos. Los últimos en bajar son María y Mario. Con las prisas rozan ligeramente sus brazos el uno contra el otro, ni siquiera se miran.
-Perdón- dice María.
-Disculpe- responde Mario.
Y ambos toman el camino a casa cada uno en una dirección...


3 historias:

Aldabra dijo...

¡que se encuentren ya!
si se ve que tienen mucho en común.

si se conocen seguro que se gustan.

biquiños,

Silvia dijo...

Si. Lo que quería transmitir con mi relato es eso precisamente: cuántas veces nos habremos cruzado con la persona adecuada y por circunstancias de la vida no nos hemos encontrado... Es una ironía. Pero a lo mejor, tal vez se encuentren... Lo dejo a vuestro criterio. Biquiños

fonsado dijo...

Hay que pensar en estas situaciones que, como alguien dijo, la suerte o la fortuna es muy caprichosa, pero no siempre es desagradecida, ¿no te parece?.
Saludos.