sábado, enero 24, 2009

El hombre de gris (Juan Carlos Mestre)

"El hijo del Hombre"
(René Magritte)


"Este es el poema en el que existe un hombre sentado, un hombre que está vestido de gris, que viaja a visitar a otro hombre que ni siquiera conoce, a un hombre que también ha tomado el tranvía y viaja a su encuentro y que va pensando lo mismo que el otro hombre de gris.
Este es el poema donde existen dos hombres sentados, los dos han amado, los dos han sufrido, los dos han tomado el tranvía, se ignoran, no saben que ambos viajan al encuentro de un hombre vestido de gris.
Este es el poema donde existen tres hombres sentados, tres hombres que hablan de un hombre que habrá de venir, un hombre que vestido de gris estará esperando el tranvía sentado en un banco no muy lejos de aquí.
Este es el poema en que cuatro hombres sentados se miran, pero ninguno se atreve a pronunciar la palabra, la misma palabra que está ardiendo en sus labios desde el instante preciso en que cada uno de ellos se decidiera a venir.
Esperan, aguardan a un hombre que aún no ha tomado el tranvía, un hombre que está abriendo el armario y saca su traje y se ve en el espejo vestido de gris."


Juan Carlos Mestre

de La poesía ha caído en desgracia.



Juan Carlos Mestre (Villafranca del Bierzo, León, 1957), poeta y artista visual, es autor de los poemarios Siete poemas escritos junto a la lluvia (1982), La visita de Safo (1983), Antífona del Otoño en el Valle del Bierzo (Premio Adonais, 1985), Las páginas del fuego (1987), La poesía ha caído en desgracia (Premio Jaime Gil de Biedma, 1992) y La tumba de Keats (Premio Jaén de Poesía, 1999), libro este último escrito durante su estancia como becario de la Academia de España en Roma. Su obra poética entre 1982 y 2007 ha sido recogida en la antología Las estrellas para quien las trabaja (2007).
Ha realizado las antologías sobre la obra poética de Rafael Pérez Estrada, La palabra destino (2001), y La visión comunicable (2001) de Rosamel del Valle, además de la edición comentada de la novela de Enrique Gil y Carrasco, El señor de Bembibre (2004); asimismo, es autor de El universo está en la noche (2006), libro de versiones sobre mitos y leyendas mesoamericanas.
En el ámbito de las artes plásticas ha expuesto su obra gráfica y pictórica en galerías de España, EE.UU., Europa y Latinoamérica.
De su diálogo con la obra de otros artistas y poetas han surgido, entre otros, los libros Piedra de Alma, con José María Parreño, Crónica de amor de una muchacha albina, con Rafael Pérez Estrada, Emboscados, con Amancio Prada, Bestiario apócrifo, con Álvaro Delgado (2000), Enea y los gatos, con Javier Fernández de Molina (2002), El Adepto, con Bruno Ceccobelli (2005), Arde la oscuridad, con Alfredo Erias (2007) y Los sepulcros de Cronos, con el escultor Evaristo Bellotti (2007).
También ha editado numerosos libros de artista, como el Cuaderno de Roma (2005), versión gráfica de La tumba de Keats, y acompañado con sus grabados poemas de Antonio Gamoneda, Diego Valverde, Miguel Ángel Muñoz Sanjuán, Gonzalo Rojas, Jorge Riechmann... Su colaboración con otros creadores y músicos como Amancio Prada, Luis Delgado o José Zárate, ha sido recogida en varias grabaciones discográficas.
De www.juancarlosmestre.com Página donde podreis conocer más cosas sobre este artista.

lunes, enero 05, 2009

Nicoletta y Luis

"Amantes"
(Nicoletta Tomas)

EL LUGAR DEL CRIMEN

"Más allá de la sombra

te delatan tus ojos,

como un mapa extendido

de asombro y de deseo.

Date por muerta

amor,

es un atraco.

Tus labios o la vida."

(Luis García Montero)


Nicoletta Thomas: nació en Madrid en 1963. Comienza su andadura artística en Valencia en 1990. Desde el año 98 la figura humana se convierte en protagonista de sus obras.
Luis García Montero: nació en Granada en 1958. Su obra poética consta de los siguientes volúmenes:«Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn» y «Tristia» en 1980, «El jardín extranjero» en 1983, «Rimado de ciudad» en 1985, luego publicó «Diario cómplice» en 1987, «Las flores del frío» en 1991, «Habitaciones separadas» en 1994, «Casi cien poemas» en 1997, y «Completamente viernes en 1998».

sábado, enero 03, 2009

A las seis y media II

"La persistencia de la memoria"
(Salvador Dalí)

Me había puesto mi mejor vestido para el viernes. Los zapatos de tacón me acompañaban a modo de copiloto. Nada más llegar los cambiaría por mis zapatillas, pues nunca se me dio bien lo de conducir en tacones. Aquel viernes iba a ser un día especial. No me importaba llegar tarde a casa. Lo tenía todo planeado: haríamos una parada en un parador cercano, una cena y toda la noche para nosotros.

Llegué antes de tiempo. Salí del coche con mi nuevo calzado intentando no dar un mal paso. Entré en el local y el camarero me dirigió una sonrisa cómplice.
-Todavía no ha llegado, señorita.¿ Desea tomar algo?
-Gracias, tomaré un café.

Las siete menos cuarto, se retrasaba un poco.
-Bueno- pensé- saldría un poco tarde. Estará al llegar.
El tiempo pasaba y no llegaba. El camarero consciente de mis nervios intentó tranquilizarme:
-Es que hay mucho tráfico hoy. Es normal que se retrase.

Así estuve esperando una hora hasta que decidí reemprender mi camino intentando contener las lágrimas.

-¿Si viene le digo algo de su parte - preguntó el camarero.
-No gracias, es muy amable. Hasta luego.

Me volví a enfundar mis zapatillas y salí de allí con toda la rabia y la decepción del mundo. Pensaba que con él iba a ser diferente, pero estaba equivocada.

Cuando entré en mi apartamento todo estaba en silencio. Me dirigí a la cocina a cenar algo, pero antes de abrir la nevera me di cuenta de que no tenía apetito. Estaba agotada del viaje y los nervios y lo único que quería era echarme en la cama y llorar. Estuve llorando un buen rato hasta que caí rendida. Fue entonces cuando noté un beso frío en la frente y otro en los labios. Me desperté sobresaltada. Encendí la luz. Sigilosamente revisé toda la casa. Estaba sola.
Sería una sensación- pensé. Y me volví a dormir.

A la mañana siguiente me levanté con fuerzas. Soy una mujer muy fuerte y nunca me dejo vencer por las decepciones. No suelo ver la tele por las mañanas, pero mi primer impulso antes de desayunar fue encender el televisor.
-“Trágico accidente en la A-6. Un vehículo rojo, matrícula de Coruña se salió de la carretera a causa del hielo . Su ocupante, R.G.P de 33 años, ha fallecido...”
En ese momento la taza de café resbaló de mis manos rompiéndose en mil pedazos, al igual que lo debió hacer en ese momento mi alma. Era él, no cabía duda...
Por mi cabeza pasaron en pocos minutos gran variedad de sensaciones: incredulidad, pena, impotencia y culpabilidad, pues seguro que había muerto por llegar a tiempo a nuestra cita.
Me sentía muy culpable.

Aquella noche me costó conciliar el sueño, y solo podía pronunciar su nombre una y otra vez, como si llamándolo él regresara de su sueño eterno.
Una sensación de frío me inundó de repente. Me quedé paralizada. Sentí una caricia y un aliento en mi oído.
-Lo siento, no pude llegar. Pero te vi, estabas preciosa, realmente preciosa.

Desde aquel día no hay un viernes que no pare en la cafetería donde nos conocimos a honrar tu recuerdo. Siempre me siento en la misma mesa, y Manuel, que así se llama el camarero, único cómplice de nuestra aventura , siempre me hace compañía. No dejo de mirar a través de la ventana con la esperanza de verte algún viernes bajar del coche, a las seis y media, como siempre...