Hoy me he encontrado con mi otra yo. Lleva conviviendo conmigo menos de un mes, pero todavía no me había percatado de su presencia. Esta mañana frente al espejo logré verla. Ella tan sonriente y positiva como siempre, no sé como lo consigue…
Se levanta siempre con el pie derecho, y con una energía que no debería estar permitida a esas horas de la mañana en la que ni siquiera han puesto las calles. Se obceca en perdonar a todo el mundo, incluso a aquel que nos hizo tanto daño recientemente. Para ella todos los días son buenos, ya llueva, nieve o granice.
Camina como dando saltos y siempre con la cabeza bien erguida. Acapara la atención de mis alumnos, incluso de mis compañeros. Le gusta comer sano y no sé como saca la energía para salir a caminar todos los días e ir a aerobic todos los martes y jueves. Es tan positiva que piensa que esas lorcitas que mi trabajo me ha costado conseguir, pueden eliminarse en poco tiempo.
Ahora le ha dado por ponerse guapa y a cada poco se para en algún escaparate. Le gusta la ropa de vivos colores, tal vez a conjunto con su espíritu. Menos mal que en ese sentido consigo pararla un poquito, porque si no ya me veía en números rojos.
Cuando me voy de copas con mis amigos no para de reírse y contar chistes. Algunas veces me hace pasar vergüenza cuando con descaro le guiña un ojo a algún hombre de buen ver. Muchas veces llega a casa entre semana a las 12 de la noche. Voy a tener que pararle los pies. Pero ahora que me he acostumbrado a ella va a ser muy difícil que la deje marchar y me pregunto cómo no la encontré hace mucho más tiempo. Espero que nunca me abandone
Silvia (11/05/08)
Escribí esto, como podéis ver, hace más de un año. Puedo decir con satisfacción que he seguido esa filosofía de vida hasta hoy. Sólo hace falta cambiar el "chip". Nadie me había enseñado a quererme aunque sea solo un poquito. Cuando comencé mi vida en el valle del Tiétar conocí a gente que ha sacado lo mejor de mi, que me ha enseñado a conocerme, tanto por dentro como por fuera, y a potenciar mis virtudes. Y aunque a veces aparece la Silvia insegura, gracias a mi familia y amigos se vuelve a "esconder".
Gracias por estar siempre ahí. Os quiero


