martes, junio 30, 2009

Mi otra yo


"¿Crees que tenemos algo en común?
(Nicoletta Tomas)

Hoy me he encontrado con mi otra yo. Lleva conviviendo conmigo menos de un mes, pero todavía no me había percatado de su presencia. Esta mañana frente al espejo logré verla. Ella tan sonriente y positiva como siempre, no sé como lo consigue…
Se levanta siempre con el pie derecho, y con una energía que no debería estar permitida a esas horas de la mañana en la que ni siquiera han puesto las calles. Se obceca en perdonar a todo el mundo, incluso a aquel que nos hizo tanto daño recientemente. Para ella todos los días son buenos, ya llueva, nieve o granice.
Camina como dando saltos y siempre con la cabeza bien erguida. Acapara la atención de mis alumnos, incluso de mis compañeros. Le gusta comer sano y no sé como saca la energía para salir a caminar todos los días e ir a aerobic todos los martes y jueves. Es tan positiva que piensa que esas lorcitas que mi trabajo me ha costado conseguir, pueden eliminarse en poco tiempo.
Ahora le ha dado por ponerse guapa y a cada poco se para en algún escaparate. Le gusta la ropa de vivos colores, tal vez a conjunto con su espíritu. Menos mal que en ese sentido consigo pararla un poquito, porque si no ya me veía en números rojos.
Cuando me voy de copas con mis amigos no para de reírse y contar chistes. Algunas veces me hace pasar vergüenza cuando con descaro le guiña un ojo a algún hombre de buen ver. Muchas veces llega a casa entre semana a las 12 de la noche. Voy a tener que pararle los pies. Pero ahora que me he acostumbrado a ella va a ser muy difícil que la deje marchar y me pregunto cómo no la encontré hace mucho más tiempo. Espero que nunca me abandone

Silvia (11/05/08)

Escribí esto, como podéis ver, hace más de un año. Puedo decir con satisfacción que he seguido esa filosofía de vida hasta hoy. Sólo hace falta cambiar el "chip". Nadie me había enseñado a quererme aunque sea solo un poquito. Cuando comencé mi vida en el valle del Tiétar conocí a gente que ha sacado lo mejor de mi, que me ha enseñado a conocerme, tanto por dentro como por fuera, y a potenciar mis virtudes. Y aunque a veces aparece la Silvia insegura, gracias a mi familia y amigos se vuelve a "esconder".

Gracias por estar siempre ahí. Os quiero

domingo, junio 14, 2009

Verano

"Niña en la playa"
(Sorolla)

Cuando oigo la palabra "verano" a mi mente viene siempre la misma imagen: me veo tumbada en la playa, inhalando la brisa marina hasta casi llegar a la hiperventilación, con los ojos cerrados, intentando relajar cuerpo y mente.

De repente, la paz. Una sensación de calma me envuelve. Un aliento cálido me atrapa. Mi respiración vuelve a su cauce normal. Abro los ojos y me veo atrapada por una mirada azul, y una sonrisa blanca y sincera que me dice :"vuelve a la realidad. Te estoy esperando. No vivas solo de sueños, la vida te espera".

viernes, junio 12, 2009

Tocar el alma

"Murmullo risueño"
(Nicoletta Tomas)

Existen instantes en la vida en los cuales la magia gana la partida a la realidad, instantes tan intensos en los que se puede sentir "el alma". Van más allá de una sensación orgásmica y animal, y tienen más que ver con la espiritualidad, esa parte de nuestra naturaleza que nos hace entes especiales. Esos momentos en los que el mundo desaparece y nos hacemos más conscientes de nuestra esencia.

Esos instantes en los que te sientes embriagado por la belleza hasta el punto que una corriente te recorre todo el cuerpo , sintiendo en el estómago la sensación de bajar por una montaña rusa, tocarte el corazón y terminar iluminando tu mirada de lágrimas plateadas que lejos de oscurecerte iluminan tu cara con una sonrisa.

Parece como si un pequeño ser activara en nosotros un punto, como un sabio y vetusto acupuntor del lejano oriente, activando toda tu energía vital en cuestión de segundos.

Son esos momentos los que te hacen valorar la vida, y, como dije antes, aparecen cuando sientes la belleza cerca: observando un paisaje, un poema, un cuadro, un libro, una buena interpretación teatral o cuando estás enamorada.

Sí, lo confieso; yo tengo "mono" de esos momentos. Quiero sentir cómo mis pies se despegan del suelo y mi cuerpo se llena de energía y juventud. Quiero seguir sintiéndome viva, en la intimidad, sola con mis pensamientos, con un dulce y casi inadvertido "murmullo risueño".

¿Lo habéis sentido en alguna ocasión?