sábado, octubre 31, 2009

Veinte Mariposas

Cambió de escena y de guión
guardó el libreto en un cajón
y en la ventana se sentó a mirar la luna
en su copa, una aceituna.

Nuevo champú, nueva ciudad
para una nueva soledad
su corazón sobrevolaba los tejados
la vida es un juego de dados.

Ni una historia ni un final
todo el resto daba igual
y ahora tiene una hoja en blanco
que espera una canción
y veinte mariposas
en el corazón.

De la tormenta guardará
algo de frio y humedad
y el eco de unos pasos
que ahora suenan lejos
del otro lado del espejo.

Puso el alma a sonreir
y las alas a batir.
(Ana Torroja)

Cada día para mi es una hoja en blanco en la que escribir mi historia. La vida da a diario oportunidades para volver a empezar, con una sonrisa, con las ganas de cambio de una mariposa. Desde que tengo ese alma de "mariposa" soy más feliz. Me identifico mucho con esta canción de Ana Torroja.

No os olvideis de volar, nunca...

jueves, octubre 29, 2009

miércoles, octubre 28, 2009

De Encuentros y Desencuentros IV: Elisa

Elisa abandona el local con una sonrisa triunfadora. Cada paso dado alejándose de aquel local es un triunfo para ella. Lo había conseguido; había podido mirar a Julio a la cara y no sentir absolutamente nada.

Hacía ya tres años que no había vuelto a saber de él, pero el dolor de su traición le había dejado marcada haciendo que su odio a los hombres fuera en aumento durante una temporada. Había compartido los mejores años de su vida con él, y cuando le pidió que su relación fuera a más la abandonó como una sucia rata y en el peor momento: cuando las exigencias de su trabajo le hicieron tener que dejar Madrid y trasladarse a Valencia. Ella, más que nunca, hubiera necesitado del apoyo del que pensaba era su mejor amigo. Una nueva ciudad, una nueva vida... es duro cuando no tienes a nadie en el que apoyarte.
Pasado lo peor, Elisa se alegró de su suerte, pues Julio había demostrado ser un narcisista que tristemente sólo había pensado en "salvar su culo".

Durante este tiempo lejos de Julio había conocido a muchos hombres, y la mayoría de ellos compartían con su ex-novio su inmadurez. ¿Pero bueno, es que tengo un radar para los gilipollas?, se preguntaba a menudo Elisa.
Todo ello le hizo crearse un fuerte escudo de "amazona", alejando a cualquier hombre que se acercara con cajas destempladas. No le importaba; era libre, independiente, autosuficiente... una mujer de hoy en día y cuando tenía necesidades siempre sobraban tontos que la satisfacieran.

-Toma Miguel, cincuenta euros, lo acordado.
-Gracias Elisa. Ya sabes, cuando necesites de mi...
-No gracias, creo que ya no necesito de tus servicios.

Elisa se dirige al hotel canturreando "Narcissus" de Alanis Morissette.





martes, octubre 27, 2009

De Encuentros y Desencuentros III: Julio

Julio se ha levantado esta mañana de un salto, ha llegado en dos minutos al trabajo canturreando una canción. Hacía mucho tiempo que no sentía esa energía vital. Todo ello por una llamada… Llevaba esperándola años. A sus treinta y siete pensaba que iba siendo hora de sentar la cabeza. El tiempo había sido el mejor antihistamínico a su “gran alergia al compromiso”.
Se había pasado la mañana pensando en esa llamada. Había vuelto a sentir lo mismo que cuando se enamoró de Elisa hacía ya quince años: su vello se había erizado al escuchar la suave voz de ella de nuevo y su corazón se puso a latir a mil por hora. Sin duda, Elisa había sido el amor de su vida y creía haberla perdido por siempre cuando la dejó como un cobarde aquella fría mañana de enero alegando que había dejado de amarla. Pudo haber rectificado, pero su gran orgullo y su cobardía se lo habían impedido. Ahora ella volvía en el mejor momento de su vida, en el momento que más la necesitaba. Todo parecía un sueño.
Recordaba una y otra vez la conversación con ella mientras revisaba el motor de un viejo Clio de segunda mano.
-“Hola Julio, soy Elisa. ¿Me recuerdas?
-¿Elisa? ¡Claro que te recuerdo! ¿Cómo estás?
-Pues no me puedo quejar… Bueno, que estoy de paso por Madrid y me gustaría quedar contigo para recordar viejos tiempos. ¿Te parece?
-Por supuesto, yo también tengo ganas de verte.
-Pues si te parece quedamos en “The clover”, como siempre. ¿Sobre las seis?
-¡Estupendo!
-Pues hasta pronto, Julio.
-Un beso, Elisa.”
“The Clover”… qué buenos recuerdos en aquella cervecería. Aquello sin duda era una señal. Elisa le mandaba un mensaje claro: quería volver con él y lo hacía en el sitio donde ambos habían pasado los mejores momentos de su relación.
Después de una ducha, Julio se había pasado la tarde buscando la ropa adecuada, se había bañado, literalmente, en aquella colonia que tanto le gustaba a ella.
Cuando estaba cerca del local comenzó a notar cómo las piernas le flaqueaban. Estaba nervioso como un adolescente. Con valor abrió la puerta y oteó el local. Ni rastro de ella. Miró el reloj y se dio cuenta que eran las 5.45. Las ganas de ver a Elisa le hicieron recorrerse Madrid en tiempo record. Había ensayado de camino lo que iba a decirle: que había sido un cobarde, que dejarla había sido el mayor error de su vida, que era un crio con alergia a las relaciones…
La puerta se abrió y apareció ella. Estaba mucho más guapa que antes. Los años le habían dado un atractivo y seguridad impactantes. Julio se estaba poniendo más nervioso si cabe.
Admirando a su “musa” no se percató del hombre que la acompañaba.
-“Hola Julio, estás igual que siempre.
-Pues tú estás muchísimo más guapa. Estás estupenda.
-Muchas gracias. Quiero presentarte a Alguien. Él es Miguel, mi marido .Quería que lo conocieras, pues ambos tenéis muchas cosas en común.
-Hola, Julio, Eli me ha contado muchas cosas sobre ti.
-Hola, encantado- contesta Julio desilusionado…”

Dificil disimular durante una larga hora sus ganas de llorar y su rabia contenida,mientras intentaba congeniar con aquel extraño traidor que le había quitado a la mujer de su vida...







Tu Casa(Alanis)
Fui a tu casa
subí las escaleras
y abrí la puerta sin llamar al timbre.

Atravesé el recibidor
hasta llegar a tu cuarto
donde podia olerte.

Y no debería estar aquí
sin tu permiso.
no debría estar aquí.

podrías perdonarme si bailo en tu ducha?
podrías perdonarme si me acuesto en tu cama?
podrias perdonarme si me quedo toda la tarde?

me quité mi ropa
y me puse la tuya.
y en tu armario encontré tu colonia.
en el piso de abajo en contré tus cd´s
y escuché tu Joni.

No debería quedarme mucho tiempo
tú estarás en casa pronto
no debería quedarme mucho tiempo
podrías perdonarme si bailo en tu ducha?
podrías perdonarme si me acuesto en tu cama?
podrias perdonarme si me quedo toda la tarde?

encendí tu incienso
tomé un baño y luego encontré una carta en tu escritorio
decía:hola cariño, te quiero tanto
reúnete conmigo a medianoche".

esa no era mi letra
debería irme pronto
no era mi letra

Así que perdoname amor, si lloro en tu ducha
perdoname por las lágrimas en tu cama
perdóname si lloro toda la tarde.

viernes, octubre 16, 2009

De encuentros y desencuentros II: Mario

En la siguiente parada sube Mario,un atractivo cuarentón de ojos azules impactantes. Hace siglos que no coge su coche, y esto no es porque tenga mucha conciencia ecológica, sino porque su trabajo en el concesionario le hace terminar la jornada harto de automóviles. Si, y es que ese no es el trabajo de su vida, pero no se puede quejar, por lo menos tiene un sueldo a fin de mes y eso es un lujo tal y como están las cosas hoy en día.

Había estudiado INEF y podría haber sido un gran entrenador de fútbol. En ese sentido su frustracción no es tan grande; no entrena a un equipo de 1ª, pero los fines de semana puede vivir su aficción trabajando con un equipo de Infantiles. -"Qué gran padre hubiera sido yo"- piensa.
Y es que Mario tiene verdadera maña con los niños. Es de la opinión de que el instinto paternal no se da única y exclusivamente en las mujeres. Él puede vivirlo en pequeñas dosis los fines de semana con sus "infantiles". Sabe que los niños lo adoran, y él a ellos.
Tal vez, esto fuera una de las causas de su separación con Nuria. Ella siempre había tenido claro el no tener hijos, pues no quería estropear su cuerpo ni perder su independencia. Tal vez, esa independencia fue la que lo llevó a engañarlo con su mejor amigo. Mario pensaba que esas cosas sólo sucedían en las películas...

Pero Mario era un hombre fuerte y positivo, y había sabido muy bien recuperarse. Frente al espejo, a pesar de sus incipientes canas, se veía todavía un hombre atractivo y nunca perdía la esperanza de encontrar a la mujer de su vida.
Después de Nuria, había tenido alguna que otra relación pero ninguna seria. Tenía claro que le gustaría pasar el resto de su vida con una compañera con la que compartir sus inquietudes.
En su mano, un folleto de viajes. Estaba pensando en irse en su mes de vacaciones a algún lugar donde practicar su inglés "casero" y conocer "nuevas formas de vida". En su bolsillo, un recopilatorio de Queen ,prestado por un amigo. Le apasionaba la música.

Estaba en medio de sus ensoñaciones cuando el autobús se para en seco. -Última parada- anuncia el chófer con cara de pocos amigos. Los últimos en bajar son María y Mario. Con las prisas rozan ligeramente sus brazos el uno contra el otro, ni siquiera se miran.
-Perdón- dice María.
-Disculpe- responde Mario.
Y ambos toman el camino a casa cada uno en una dirección...


miércoles, octubre 14, 2009

De encuentros y desencuentros I: María



Último autobús del día. Confundida entre la gente viaja María, una treinta y pico añera de mirada dulce y distraida. Con una sonrisa repasa mentalmente su atareado día:


Primero: el trabajo, uno de sus alicientes. Sonríe con satisfacción al comprobar que es una de las cosas en las que no se ha equivocado. Y es que María, sufre de un fuerte instinto maternal que le hace emocionarse ,a veces, viendo un nacimiento en la pequeña pantalla, o cuando sus "soles", que así llama ella a sus alumnos, la colman de besos y cariños sinceros. Muchas veces toca su vientre con la esperanza de sentir un pequeño corazón latiendo al compás del suyo. Más luego, un vacio llena su alma al comprobar que no es así...

Por otro lado, María opina que, ya que la vida es corta hay que intentar atrapar el mayor número de sueños posible, y si ser madre es uno de ellos lo iba a conseguir, fuera por el medio que fuera. Debía decidirse rápido, pues ya pasaba de los treinta, pero todavía albergaba la esperanza de cumplir su deseo junto al hombre de su vida.

Si sumamos este pensamiento, María ya contaba con dos huecos en su alma. Todas las mañanas se levantaba con la esperanza de vivir una escena "de película", de encontrarse con una mirada varonil que la hiciera estremecer y comprender que acababa de conocerlo . Y todas las noches se iba a dormir con un pequeño sentimiento de fracaso.

Había tenido varias relaciones, una de ellas bastante larga que le dejó con una sensación de haber perdido el tiempo... Aunque ahora que abrazaba la "filosofía zen" pensaba que "nunca el tiempo es perdido" y que debería olvidar el pasado. Pero para una occidental soñadora e introspectiva este pensamiento era algo muy difícil.

Después: clase de aerobic. Le gusta observar su cuerpo. Éste también había cambiado de unos años ahora. Intentaba mantenerlo sano y delgado, pues era un símbolo de una nueva etapa en su vida en la que había cambiado su forma de pensar, se había abierto a los demás y poco a poco iba aprendiendo a ver el lado positivo de las cosas. María piensa que un cambio interior debe ir acompañado de uno exterior. Por ello, también había dejado crecer su melena y tatuado una mariposa en el hombro como alegoría de su libertad y metamorfosis.

Al salir de aerobic, clase de Inglés. Se siente muy orgullosa de retomar sus estudios de lengua extranjera, porque el inglés le apasiona y le encanta viajar. Tiene proyectados muchos viajes y cuenta con plena independencia económica para dar rienda suelta a este sueño. Había conocido amantes en sus viajes, Españoles y extranjeros, pero ninguno que le hubiera marcado.

Un mensaje al móvil le hizo dibujar una nueva sonrisa. Eran sus amigos. Otro aliciente por el que mantener su alegría y ganas de vivir. Los había conocido tarde y en la mejor fase de su vida: "la de renovación". Sabe que es muy afortunada al contar con amigos verdaderos que se mantienen siempre "ahí" en lo bueno y en lo malo.

Después de este pequeño "feedback" mental y con la mente agotada, siempre recurre a otra de sus pasiones: la música. Canturrea mentalmente una canción de "la Morissette" mientras observa con esperanza los rostros de los transeúntes masculinos de su ciudad... " This precious illusions in my head..."