Castillo de Cornatel, Bierzo . La tarde declinaba pintando de color morado el cielo que se alzaba sobre los valles y montañas. Dos niños, en una de las torres del castillo, jugaban a guerreros aprovechando tan buen escenario. De repente, los dos se quedan como hipnotizados mirando el paisaje desde tan bella atalaya y el niño comenta a su amiga: "qué bonito es el mundo, ¿verdad?".
En ese momento me dí cuenta de que los mayores con nuestros problemas, nuestro estrés, nos perdemos toda la belleza de este mundo.
Si queréis ver la panorámica del castillo :http://viewat.org/?i=es&id_pn=1912&sec=pn
8 historias:
no he podido ver el castillo, no sé si será problema mío o del enlace que has dejado.
los niños son espontáneos y se fijan en las cosas pequeñas que a los mayores a veces se nos escapan.
bicos.
Vamos por la vida sin prestar atención, y somos incapaces de distinguir lo que en verdad es digno de ser vivido.
Tampoco yo he podido ver el castillo. Si mirásemos el mundo como los niños iríamos de sorpresa en sorpresa todo sería mágico. Un abrazo.
Perdonad, es que soy muy patosa con las Nuevas Tecnologías. Ahora si podéis verlo. Gracias por los comentarios. Un abrazo :)
Es realmente impresionante, precioso!
me tocaba de pasar por tu blog y justo ahora leí tu comentario.
los días grises se pasan... menos mal.
me alegra mucho de que al fin te hayan dado el traslado, estar cerca de la familia ayuda a sentirse emocionalmente arropada.
Congo es muy muy importante para mí y créeme que lo necesito en mi mundo... no tengo hermanos y siempre me he sentido emocionalmente un poco sola... hasta ahora, claro.
no desesperes que el que la sigue la consigue, tú sigue abierta y ya llegará esa persona que te haga sntir muchas cosas.
bicos,
Aida: muchas gracias por visitarme. Un beso
Aldi: muchas gracias por tus palabras. Yo estoy bien, son dias que se tienen. Yo sé que alguien me espera :). Un abrazo
Que aplicación tan alucinante *__* ¡y que paisaje tan bonito!
Por otro lado, creo que siempre deberíamos conservar ese lado de niños, de mirar con lo que nos rodea con los ojos de la ilusión.
A veces, salir a la calle como si fueras un turista que no conoce su ciudad da para descubrir pequeños detalles que antes, ni nos dimos cuenta de que estaban ahí.
Un saludo = )
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