miércoles, agosto 11, 2010

La llamada

"Presencia"
(Nicoletta Tomas)
Dos de la madrugada de cualquier noche de agosto. Estoy sola en casa y no puedo dormir, empapada en sudor. A pesar de haber abierto la ventana no corre ni una ligera brisa. Éste se está convirtiendo en uno de los veranos más cálidos que puedo recordar. Me dispongo a refrescarme en el baño cuando me sobrecoge el sonido del teléfono.
Miles de pensamientos corren por mi cabeza mientras me acerco con temor y tomo el auricular.

-¿…Quién es?- contesto con voz temblorosa.

-¿Está María?- me responde una voz muy masculina al otro lado del la línea.

-No, se ha confundido. No debería llamar a estas horas de la madrugada…

-Disculpa si te he asustado, Silvia.

En ese momento mi corazón toma un ritmo desenfrenado.

-¿quién es usted?- contesto con cierto enfado.

-¿sabes?, no sé por qué, pero imaginaba que tu voz sonaría así.

-Déjese de gilipolleces e identifíquese, si no quiere que llame a la policía.

-Perdóname, tal vez he comenzado con mal pie y no debería haber llamado a estas horas asustándote de esa manera. Mis intenciones no son malas, en absoluto.

-Pues si es así dígame lo que quiere y por qué me conoce o colgaré el teléfono y acto seguido llamaré a las autoridades.

-Creo que deberías tranquilizarte, soy tan manso como un corderito.

-¿lobo con piel de cordero?, esos son los más peligrosos.

-veo que tienes sentido del humor, eso me gusta.

-¿¿¿me quiere decir de una vez quién es????

-tranquila, Caperucita, todo a su debido tiempo. No te voy a morder, o por lo menos todavía no.

-Bueno, ¡basta ya! Me está asustando y mucho.

-Te voy a decir quien soy, pero hagamos una cosa: juguemos un rato.

-Pretende que a estas horas de la madrugada me ponga a “jugar” con un desconocido.

-Ese es tu problema, que nunca te dejas llevar. Confía en mí. No soy tan desconocido, te lo aseguro. Además los dos estamos aburridos y sin poder conciliar el sueño, ¿qué hay de malo en que nos divirtamos?

-Bueno, tal vez me aburra tanto que pueda volver a conciliar el sueño sin problemas…
-Jajajajaja, ¡ese ha sido un golpe bajo!

-bueno, pues que es lo que propone, que ya empiezo a aburrirme.

-Propongo que adivines quién soy. Podría decírtelo yo, pero eso sería demasiado fácil y simple. Pero para descubrirlo yo también iré descubriendo cosas tuyas. Creo que es justo ¿no?

-Le advierto que como no me guste su juego le cuelgo y desconecto el teléfono.

-tutéame, por favor, que somos de la misma edad y no soy desconocido, te lo aseguro.

Aquella llamada había despertado en mí todo tipo de emociones, desde el temor, a la intriga, pasando por cierto morbo que me confería aquella voz tan varonil y excitante.

-¿cómo vas vestida?

-Bueno, ¡qué original!, la típica pregunta de un pervertido con ganas de pasar un buen rato a mi costa.

-Jajajajaja, pero qué desconfiada eres. Confía en mí y contesta.

-Llevo un camisón.

-¿corto o largo?

-Corto, hace mucho calor…
-De qué material.

-Es de seda y de color rosa.

-Veo que eres una chica delicada, sensible, sexy, pero con un toque de ingenuidad. Pero bueno, eso es fácil saberlo sin necesidad de verte en ropa interior, aunque confieso que me encantaría verte así.

-Bueno, bueno, el rollo del psicólogo… Un truco muy viejo para ligar, ¿no crees? Te ha faltado poner el acento Argentino para que termine cayendo a tus pies…

-Jajajaj, nunca imaginé que te fuera el sarcasmo. Eso me gusta. Como me has contestado te iré dando pistas para que me recuerdes: la primera vez que te vi llevabas un vestido marrón con algún dibujo crema. Llevaba una cremallera hasta la cadera que tú habías bajado dejando ver tu maravilloso escote, insinuando.

En ese momento me quedé muda. Me di cuenta de que aquella no era una llamada al azar, sino que la persona al otro lado de la línea me conocía, por lo menos de vista.

-¿Silvia? Veo que te has quedado muda. Ye te dije que te conocía.

-Y… ¿cómo vas tú vestido?

-Veo que has entendido el juego. Yo llevo unos boxers negros. Me gusta ser discreto y pasar desapercibido. Tampoco me gustan las ataduras, por eso no llevo pijama, a parte de por el calor.

-¿Cómo ibas la primera vez que me viste?

-Llevaba unos vaqueros y una camiseta blanca. Soy un chico sencillo. Pero vamos a seguir, que esto me está gustando, y percibo que a ti también. Te toca preguntar.

-¿dónde me viste por primera vez?

-En un sitio de copas, nada especial. Lo que sí me pareció especial es ver cómo te movías. Se notaba a leguas que tú no eres de las que se limita a tomar copa tras copa por la noche, sino que te encanta bailar y lo haces muy bien. Se ve que tienes sensibilidad para la música y sabes moverte.

-¿y a ti te gusta la música?

-Me encanta, porque además gracias a ella te conocí. Me fijé en ti por esa manera que tienes de moverte a su ritmo.

-Eso es bonito, pensé que te fijaste en mí por el escote…

-Jajajaj, ¿me crees tan vulgar? Aunque confieso que tu escote también captó mi atención.

-¿Captó la atención de ese par de ojos azules?, moreno- tanteé

-Ahora si que me has dejado sorprendido. Entonces tú también me conoces ¿lo ves? Y me halaga que no me hayas olvidado. ¿Dónde te habías metido durante todos estos meses, Silvia?

-Me han ocurrido un montón de cosas y por ello yo también te perdí la pista. Nunca pude imaginar que me buscarías.

-Hemos perdido mucho tiempo y creo que deberíamos recuperarlo…Me visto y en un momento estoy en tu casa.

-Pero, ¿no vamos demasiado deprisa?

-Déjate llevar, Silvia, aunque solo sea por una noche…

A los pocos minutos sonaba el timbre de mi puerta. El rostro que apareció tras ella no me era desconocido, y he de confesar que anhelaba volver a verlo. Aquella noches, siguiendo el consejo de mi amante, me dejé llevar…






2 historias:

Irma dijo...

¡¡¡Guau INXS!!! nada menos, que canción y que recuerdos me trae esta song...

Por cierto hay llamadas que sorprenden y a la vez agradan.

Besines Irma.-

Aldabra dijo...

vaya, vaya... ¡que sugerente! ¡un relato muy sensual!

ojalá que sea cierto y que te hayas dejado llevar... en una noche calurosa de agosto.

biquiños,