No sé si seré una ilusa, pero antes de acostarme me gusta mirar por la ventana, lejos, al horizonte, sin fijar la vista en ningún punto fijo, dejándola divagar en duermevela. Y digo lo de ilusa porque imagino que tú también a cientos de kilómetros de aquí te encuentras en tu ventana, con la misma mirada perdida.
Entonces es cuando noto ese ligero calorcillo en una de mis orejas ; mi madre siempre me decía de pequeña que cuando se te ponen las orejas coloradas es que alguien está pensando en ti .Y una sonrisa también ilusa se dibuja en mi cara.
Me gusta ser ilusa. No quiero cambiar...


