sábado, marzo 20, 2010

Deseada

"Copa"
(Foto: Irina Macías)
Fue anoche cuando mi piel volvió a sentir aquella sensación de ser observada con admiración, cuando volví a sentirme bella otra vez, admirada por un par de ojos masculinos que no podían dejar de apartar la vista de mi cuerpo. Cuando volví a recordar lo que es el coqueteo, ese sencillo juego casi infantil entre hombre y mujer. Cuando mi risa volvió a brotar con la sencillez de una adolescente y mi cuerpo se contoneó al son de la música del cortejo...

jueves, marzo 18, 2010

De Encuentros y Desencuentros VI: Leo

"La Verdad"
(Susana D'Momo)

Leo bajó las escaleras de casa de Esperanza de dos en dos. Lo que acababa de hacer producía en su ser sentimientos ambivalentes. Por un lado sentía que había ayudado a un alma solitaria a conseguir su sueño, pero por otro, en lo más profundo de su ser, sentía que había traicionado a Esperanza.

Aquella mirada... Sabía que no debía haber seguido... era amor más que deseo lo que vio en ella, y sin embargo su lívido le impidió parar.

Desde hacía mucho tiempo buscaba la compañía de una mujer para olvidarse de él. Nunca pensó que pudiera enamorarse de otro hombre, y sin embargo Leo se dio un día cuenta de que se enamoraba de las personas , independientemente de su sexo. Nunca había sentido por nadie lo que sentía por Antonio. Al principio, pensó que era puro sentimiento fraternal, pero aquella tarde en el cine no pudo reprimir darle un beso. Aquel beso fue el causante de todas sus desgracias. Nunca más volvió a saber de él...

La cancioncilla de su móvil lo hizo bajar de nuevo a la tierra: All I really want

"Esperanza, llamando"...

Susana D'Momo: es una artista plástica argentina que ha realizado más de 300 exposiciones colectivas e individuales desde 1972. Completó sus estudios de Bellas Artes con trabajo en ateliers de reconocidos artistas nacionales y, a raíz de una beca, con profesores europeos.Ha representado al país en exposiciones internacionales( Xunta de Freguesía – Lisboa – Portugal, Casa Amatler – Barcelona, Sala “Los Lavaderos” Santa Cruz de Tenerife, Sala Xátiva - Valencia –España, Galería “L´Alchimiste” y “Le Poutre” – Marsella – Francia, Universidad de Aguas Calientes y Casa de la Cultura de Lagos de Moreno, Feria del Libro de Guadalajara - Méjico, Galería” Picasso Mío” en Madrid y New Cork, entre otros) y nacionales ( Palais de Glace, Manzana de las Luces, Universidad Tecnológica Nacional, Museo J.M. de Pueyrredón en San isidro, Museo Galerna en Santa Fe, Sala SMATA, Sala “Julio A. Cortázar” 30ª Feria Internaciaonal del Libro de Buenos Aires,Embajada de Cuba, sala Albacaución...

(Artelista. com)



jueves, marzo 11, 2010

De encuentros y desencuentros V: Esperanza

" Maternidad"
(Susana D'Momo)
Paseando por Gran Vía Esperanza sigue su rutina diaria: va completamente absorta en sus pensamientos, caminando a grandes zancadas como la mayoría de los habitantes de esa gran ciudad que parecen poseidos por el espíritu de la prisa nada más que ponen un pie en Madrid.
Sus vestidos de colores, sus fulares, su melena al viento, parece un hada en un bosque de cemento. Esperanza es artista, trabaja en El Prado de restauradora. Es una mujer libre, comprometida, muy culta... Sin embargo, está sola.
Realmente, nunca ha sentido la necesidad de compartir su vida con alguien. Una vez, tuvo un novio al que amó muchísimo pero las cosas no funcionaron. Ahora era de la opinión de que una mujer de su tiempo no necesitaba de un hombre para ser feliz.
Pero en la mayoría de las personas el alma alberga una pena o un deseo incumplido, y Esperanza no era especial en ese sentido. Muchas veces, mientras trabajaba escuchando a Muse con su mp3 acariciaba su vientre yermo y sentía un hueco en el alma. Cómo le fascinaban aquellos pequeñines que de vez en cuando alteraban la paz del museo con sus preguntas ocurrentes y sus caritas de sorpresa.
Así que se decidió. En un mes cumpliría 35 años y era la edad perfecta para ser mamá. Pero Esperanza no quería que la concepción de su hijo fuera fria e impersonal, quería que fuera algo bello y por qué no, que recordara con placer. Después de darle muchas vueltas a la cabeza y por no comprometer a sus amigos, decidió poner un anuncio en el periódico: "Se busca candidato para "inseminación natural". Buena recompensa. Entrevista previa."
El teléfono de Esperanza no dejó de sonar durante una semana, a todas horas. Hizo cientos de entrevistas pero unos pecaban de viciosos, a otros sólo les interesaba la recompensa, otros carecían de atractivo o eran unos perfectos "zotes"...
Cuando estaba a punto de desistir un hombre rubio bien parecido cruzó la puerta.
-¿Ya se han terminado las entrevistas? ¿llego tarde?
-En absoluto, pasa y siéntate, por favor.
-Me llamo Leo, tengo 37 años y soy antropólogo. Además de ello me gusta ayudar a los demás, así que no me interesa tu recompensa. Me parece muy loable lo que haces y aunque te parezca descarado también me gustaría saber, si me eliges, a qué clase de persona voy a "donar" algo de mí. Tampoco me gustaría que fuera algo frio y mecánico, y me imagino que si pusiste el anuncio es porque tú también opinas así.
A Esperanza le causaron muy buena impresión las palabras de Leo y además le encantaban sus rasgos físicos, podría ser el padre perfecto para su bebé.
Estuvieron hablando hasta bien entrada la madrugada y decidieron posponer el acto hasta más adelante, cuando se conocieran más, así no resultaría tan violento.
La semana con Leo estaba resultando la más maravillosa de su vida. Cada vez tenía más claro que él era sin duda el candidato ideal. Así que una noche, como sin pensarlo, ambos terminaron en la cama. Leo era también el amante perfecto con ese toque de dulzura y pasión. Nunca olvidaría aquella noche...
A la mañana siguiente despertó sola. Leo se había ido. Sobre la mesita el desayuno y una nota: espero haya dado resultado, si no es así llámame.
Esperanza no pensaba ahora en la posibilidad de haber quedado en estado, solamente necesitaba volver a ver a Leo de nuevo, ser nuevamente poseida por él, escuchar su voz...

lunes, marzo 01, 2010

La lágrima

"Una furtiva lágrima"
(Nicoletta Thomas)



Una lágrima plateada resbalaba por su rostro de marfil. Mientras, ella observaba su trayectoria frente al espejo con la misma curiosidad de un niño. Surcaba su mejilla, traviesa, haciéndole cosquillas. Luego, caprichosa, tomaba rumbo a su labio superior sintiendo su sabor salado que le traía recuerdos de su añorado mar, siempre presente y al tiempo tan lejano. Del labio inferior se deslizaba hasta su barbilla, donde por un momento se mantuvo quieta, frágil, a penas a un paso entre “la vida y la muerte”. Y luego ese salto mortal hacia el vacío, estrellándose contra el suelo, silenciosa.
Al final, una última mirada al espejo donde ella y su reflejo se observaban con complicidad.
-ay, ¿qué voy a hacer contigo?- comentó a su otra yo del espejo. No se puede ser tan sensible, no se puede ser tan humana…