Dos alas delgaduchas y atrofiadas colgaban de forma cómica de su espalda. Un gran cable largo la unía al suelo con fuerza, dejándole cierta libertad de movimientos, pero no los suficientes para poder escapar volando. Y es que, nuestra pequeña hadita "Responsable", sentía un gran vértigo con solamente pensar en escapar de aquel cómodo, que no divertido, hábitat que la había visto nacer.
Una mañana, Responsable encontró un artilugio extraño en el suelo. Una especie de tubo que iba unido a un cable y cuya longitud no se atrevió a medir, pues escapaba de los confines de su pequeño pueblecito. Lo miró, lo olió, lo movió, hasta que de él salió un sonido. Es entonces cuando nuestra hadita, no sin temor, colocó su oreja entre aquel extraño tubo.
-¡Hola! ¿me escuchas?- una voz varonil sonaba al otro lado de aquel artilugio.
-...Ho hola- contestó Responsable con timidez.
-¡hola! me llamo "Atrevido", ¿quieres venir a jugar conmigo?.
-Es que no te conozco...
-Pues por eso mismo, boba. Si vienes podrás conocerme.
-Es que no puedo, porque debo tener cuidado de los extraños.
-Pero cuando nos conozcamos dejaremos de ser extraños. Además, es divertido.
-Bueno, voy a pensarlo y mañana te lo digo, ¿vale?
-Vale, mañana te espero a la misma hora, ¿ok?, no me falles.
Aquella noche responsable no pudo dormir dándole vueltas y más vueltas a la cabeza, sopesando los pros y los contras de abandonar su lugar y conocer a Atrevido. Entonces su indecisión la llevó a ir preguntando a los demás qué harían ellos en su lugar.
-Atrevido tiene muy mala fama, es un poco alocado. Yo que tú me quedaría aqui- le respondió el gnomo "Racional".
-Ve con él, será divertido, sólo se vive una vez- fue el consejo del hada " Corazón".
Asi que, Responsable con su tremenda indecisión no sabía si hacer caso de los consejos de su amigo Racional o de su amiga Corazón... y lo único que consiguió fue un gran dolor de cabeza. Y de tanto pensar y pensar, se le pasó la hora en la que había quedado para hablar con Atrevido.
Tomó impulso con sus dos débiles alas y se presentó lo más deprisa que pudo al punto de encuentro en el que había quedado con Atrevido. Pero, para sorpresa suya, aquel artilugio ya no estaba. ¿Cómo podría ahora comunicarse con su amigo?... En un impulso de desesperación cortó el cable y voló hasta el pueblo de Atrevido. Preguntó por él, hasta que un elfo le contó que se había ido con una hada llamada "Corazón" a conocer el "País lejano", pero que había dejado una nota para ella. Cuando Responsable abrió la nota, esto es lo que ponía:
"Querida amiga Responsable:
siento no estar, pero me cansé de esperar a que te decidieras. Necesitaba a una amiga que se decidiera a explorar conmigo el "País lejano", y tu amiga Corazón se ofreció a acompañarme.
Sé que eres buena, y que tienes muchas cualidades, pero a veces, querida amiga, hay que guiarse por el corazón. Y es que la vida es demasiado corta para dejar pasar las oportunidades.
Besos:
Atrevido"
Y cabizbaja, pero con una lección aprendida, Responsable volvió a su pueblo.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado... ¿O no?... ¿o si?... jajajaja

2 historias:
Una historia hermosa y didáctica a la a la vez. Justamente hace tan sólo unos minutos comentaba con una persona a la que admiro mucho, lo importante que es hacer lo que nos dicta el corazón, no enfocado desde el punto en que tú lo enfocas precisamente pero es que desde éste o desde cualquier otro, yo llego siempre a la misma conclusión.
Un saludo
Atrevido puede que sea atrevido pero es listo y sabe lo que espera de la vida: Vivirla por encima de todo.
Deberías haberte ido con él.
biquiños.
Publicar un comentario en la entrada