(Antes, El Filandón) Somos esclavos de nuestros sentidos; un olor, un sonido, una palabra, trae a tu mente todo un cóctel de sensaciones...
sábado, julio 30, 2011
Pequeñas esperanzas
"Qué grato es despertar cada día a tu lado, y dormirme enroscada sobre mi misma como un ovillo, mientras me rodeas con tus brazos y puedo sentir tu aliento en la nuca. Qué dulce escuchar tus pequeños ronquidos, como una nana que me adormece y me da seguridad. No puedo pedir nada más a la vida… Estaba perdida, desamparada, y tú llegaste y me sacaste de mi agujero.
¿Dónde habías estado todo este tiempo?, porque, ciertamente, es como un “déja vù”, porque creo que en mis momentos más felices, tú estabas conmigo presente. Si, te pareceré que estoy loca, pero eras como una sombra, bueno, más bien una luz que iluminaba mi camino, que me daba fuerzas para continuar cuando todo estaba perdido.
Lo digo, porque esa calidez que sentía en amargos momentos, es la misma que desprende tu cuerpo cuando me tocas.
Fíjate, y es que hasta nuestros cuerpos cuando se unen parecen estar diseñados para encajar, el uno con el otro. Como esa pequeña pieza de una maquinaria que resulta imprescindible para que el mecanismo pueda funcionar."
Eran las 5 de la mañana cuando Sonia se despertó sobresaltada por un ruido en la calle. Tras ella, una almohada le daba el calor que hacía tiempo le faltaba. Despertar, era enfrentarse de nuevo a la soledad. Así que volvió a poner aquella canción de “Coldplay “y volvió a quedarse dormida, tarareando aquella pequeña oración, aquel cántico al hombre perfecto para ella, que estaba segura algún día iba a aparecer en su vida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 historias:
¡¡Me encanta Coldplay!! esas pequeñas esperanzas al final no son tan pequeñas.
Un abrazote utópico, Irma.-
Publicar un comentario en la entrada