viernes, septiembre 16, 2011

Corazón de Piedra




Érase una vez, una piedra de color pardo que se encontraba solitaria en medio de un parque de una ciudad muy, muy lejana. El señor Piedra, que así se hacía llamar, pasaba las horas de su insulso día echado sobre el cesped, viendo a los niños jugar, esquivando meadas de perros y patadas de muchachos enfadados, y viendo pasar a los enamorados. Los veía pasar de la mano, escuchaba como se decían bellas promesas o se regalaban mil caricias y besos. Así, que un día Don Piedra, decidió estar enamorado. El primer ser que pasara a su lado se convertiría en el amor de su vida.




Tuvo la fortuna de que, el primer ser que pasó a su lado no fue una cagarruta de perro, ni una peluda araña, si no una linda mariposa colorina. El señor Piedra decidió que aquella mariposa colorina se convertiría en su amor. Todos los días, el señor Piedra esperaba que su linda mariposa pasara y con un poco de suerte se posara sobre su "calva cabeza".




-¿Será esto el amor?- se preguntaba.




Y todos los días, la bella mariposa le regalaba un bello aleteo, y de vez en cuando se posaba sobre él, haciéndole cosquillas con sus patitas.




Pero, un día, el señor don Piedra se levantó de mal humor. La linda mariposa se acercó a él dando sus preciosos aleteos. El señor Piedra, no tenía el día para "aleteos" y sin pensarlo dos veces, se lanzó sobre la mariposa colorina aplastándola...




Y colorín colorado, este cuento se ha terminado, y de piedra nos ha dejado, nunca mejor dicho.




Moraleja: un corazón de piedra no conoce el amor, y aunque intente alcanzarlo terminará siempre comportándose de acuerdo a su naturaleza.







2 historias:

Irma dijo...

Pues nos dejas de "piedra" que lo sepas.

Un abrazote utópico, Irma.-

Ron dijo...

Una historia estupenda, Silvia, me ha encantado, en serio. Además de ser real como la vida misma.

Vamos que me he quedado de piedra yo también de lo que me ha gustado el cuento.

Y ¿sabes qué? pues que los corazones de piedra se lo pierden.

biquiños,