Allí se sentía cómoda, dentro de aquella celda acolchada a la que huía siempre que algo le asustaba o la atormentaba. Dentro de su burbuja se sentía segura, pero a la vez totalmente vulnerable y triste.
Cuando surgían los problemas era mejor agacharse hasta meter la cabeza en el agujerito que conducía a su cómoda madriguera para terminar albergando todo su cuerpo en el interior.
Por ello, en su cómoda celda tenía toda una colección de frustacciones etiquetadas, que iban desde las amorosas, a las familiares, pasando por las de su propio "yo". Y una gran bola que estaba formada por todas aquellas veces que tuvo miedo a enfrentarse a los demás o tuvo miedo de decir las cosas por temor a ser rechazada... Y no nos podemos olvidar de su gran colección de excusas: "no lo he hecho porque estaba muy ocupada"," ese chico no me conviene porque es demasiado mayor, porque es muy pequeño, porque no es mi tipo...", "no le gusto a nadie porque estoy gorda, porque soy muy tímida, porque nadie me quiere..." "No salgo con ellos porque les caigo mal, porque les molesto, porque les aburro..."No me he enfrentado a ella porque no merece la pena, porque no quiero que se enfade, porque no fue para tanto..."etc, etc
Podéis imaginar que dentro de aquella burbujita con aquella cantidad de cosas a su alrededor se sentía muy pequeña e incómoda. Hasta que un día, cuando regresaba a su pequeña celda en busca de protección se dio cuenta que ya no cabía. Había llenado aquel pequeño agujero de tantas cosas que ya no había ni un sitio para ella. Podía hacer dos cosas: o ir sacando poco a poco aquellas cosas de su escondite o abandonarlo para siempre...
El verano había llegado, y hacía demasiado calor dentro de su cubículo. Se dio cuenta que fuera se estaba muchísimo mejor que allí dentro, y que por primera vez en su vida se sentía a gusto en el exterior. Poco a poco, se fue despojando de sus miedos, de sus frustacciones, de sus cobardías, de sus temores... y fue entonces, solo entonces, cuando al desnudarse al mundo él pudo verla por fin.
Y como podéis ver, siempre encuentro una canción de Alanis con la que me siento identificada. Esta canción habla de esas excusas que nos encierran en nosotros mismos y que impiden mostrarnos a los demás tal y como somos.




