sábado, julio 30, 2011

Pequeñas esperanzas




"Qué grato es despertar cada día a tu lado, y dormirme enroscada sobre mi misma como un ovillo, mientras me rodeas con tus brazos y puedo sentir tu aliento en la nuca. Qué dulce escuchar tus pequeños ronquidos, como una nana que me adormece y me da seguridad. No puedo pedir nada más a la vida… Estaba perdida, desamparada, y tú llegaste y me sacaste de mi agujero.
¿Dónde habías estado todo este tiempo?, porque, ciertamente, es como un “déja vù”, porque creo que en mis momentos más felices, tú estabas conmigo presente. Si, te pareceré que estoy loca, pero eras como una sombra, bueno, más bien una luz que iluminaba mi camino, que me daba fuerzas para continuar cuando todo estaba perdido.
Lo digo, porque esa calidez que sentía en amargos momentos, es la misma que desprende tu cuerpo cuando me tocas.
Fíjate, y es que hasta nuestros cuerpos cuando se unen parecen estar diseñados para encajar, el uno con el otro. Como esa pequeña pieza de una maquinaria que resulta imprescindible para que el mecanismo pueda funcionar."

Eran las 5 de la mañana cuando Sonia se despertó sobresaltada por un ruido en la calle. Tras ella, una almohada le daba el calor que hacía tiempo le faltaba. Despertar, era enfrentarse de nuevo a la soledad. Así que volvió a poner aquella canción de “Coldplay “y volvió a quedarse dormida, tarareando aquella pequeña oración, aquel cántico al hombre perfecto para ella, que estaba segura algún día iba a aparecer en su vida.

jueves, julio 28, 2011

Mil

Pintura de Tamara de Lempicka


MIL
Tengo algo importante que decir
ahora que acabamos de despedirnos
para siempre.
Te quiero.
Clávame las uñas,
pero has de saber que también fui sincero
las otras mil veces.
Ella me acusa de no tener sentimientos
porque hablo y hablo
o no hablo.
Se va a comer la uñas,
sus altivas uñas escarlata.
Pero me iré.
Se lo dije y rió indiferente,
pero me iré
o no me iré.
Llegaré a una de esas ciudades,
no tan grandes como una ciudad,
donde se para el tren y ya no hay más tren,
con monjas que se sientan sobre un barril de cerveza en la estación,
y miles de cuervos que esperan con sorna a EL- Rey
o una cámara de cine.
De esa ciudad sale un autobús
tan viejo que tiene un conductor que fuma
y que habla con los viajeros,
justo en cada curva,
cuando llueve,
y lo hace cada día desde siempre,
limpia el cristal con la mano,
como si estuviésemos cayendo,
llueve también dentro.
Y no pasa nada,
pues llegamos cuando escampa,
y sólo gotea en el autobús,
todos mojados menos los paisanos
que ríen
o no ríen.
Ésta ya no es ni ciudad ni nada,
pero hay un barco panza arriba
y una playa de arena negra.
Y hay también una cabina de teléfono.
¿Me oyes? Estoy en una cabina.
Sí, bien.
No, nada.
Llovía en el autobús.
Sólo hay un bar.
Sí, tengo monedas.
¿De verdad? Yo también. No, aún no se corta.
Sí, sigo aquí.
No, no estaba pensando.
Escuchaba, eso es todo.
No sé qué decías. Escuchaba.
No, no es un libro.
Son las hojas de la guía.
¿Sabes cuál es el prefijo de Ras- AL-Khaimah?
Marcas 00, luego 971, después 77 y un número al azar
y ya puedes hablar con alguien en Ras-AL-Kaimah.
No, no es que no te escuche.
Escucho, sólo quiero escucharte.
Pero no me preguntes lo que dices.
No puedo hacer dos cosas al mismo tiempo,
entender y pensar en ti.
Qué fácil es hablar con cualquier lugar.
No, no cortes, por favor.
Si cuelgas,
llamaré a Ras-AL-Khaimah
o a cualquier lugar.
Mientras tú hablas, no tengo frío.
Él era fuerte y débil
como un marine yanqui.
Ella, frágil e invencible,
como una guerrillera del Vietcong.


Manuel Rivas






miércoles, julio 27, 2011

Los dias memorables. Pequeños momentos de felicidad.

Roma




Hoy te has levantado de un salto, con una fuerza interior que ha dado de nuevo luz a tus ojos. Has abierto la ventana y un sol estupendo te ha saludado y jugado a iluminar tu cabello. Con decisión has decidido pasar le jornada en el rio, porque tu cuerpo te pide sumergirse de nuevo en tu elemento favorito: el agua. Y tu estómago te ha pedido una rica empanada y con tu mp3 y Alanis susurrándote al oido te has dirigido a la panaderia y has sonreido a cada persona que por alli pasaba y te han devuelto la sonrisa y te has sentido muy bien. Y le has hecho ojitos a un guapo peregrino y él te ha respondido con un guiño.




Hoy no estás guapa, estás arrebatadora. Hoy te has dado cuenta de que hay cosas que no importan, y lo que importa de verdad sigue todavía aqui contigo: tus amigos, tu familia... y además sabes que te adoran en la misma medida que tú a ellos.


Hoy has vuelto a hablar con tu amiga del alma (mi Esther querida), y encima te ha dicho que te ha echado en falta,y que pronto volveriais a veros.




Roma se dibuja en el horizonte, muy cercana. Vas a embarcar dentro de poco a Italia, llena de ilusiones, renovada y con una fuerza interior.




Hay dias memorables. Para mi, hoy es uno de ellos.



lunes, julio 25, 2011

¿Por qué?...

"Veo veo"

(Nicoletta Tomas)


¿Qué ronda ahora por tu cabeza, niña de la eterna inseguridad?


¿qué es lo que te hace despertar por las noches y hacer girar tu cabeza?


¿por qué sigues insistiendo en bailar con la tristeza?...



¿Por qué no vives el momento, pequeña niña inconformista?


¿por qué intentas ordenar el universo?


¿por qué sigues sin tachar el miedo de tu lista?...



De tu lista de defectos,


niña perfeccionista


que seguirá aumentando


a medida que de preocuparte insistas...








sábado, julio 09, 2011

El hada "Responsable"

Ilustración de Joe Sorren



"La peor decisión es la indecisión"


(B. Franklin)








Dos alas delgaduchas y atrofiadas colgaban de forma cómica de su espalda. Un gran cable largo la unía al suelo con fuerza, dejándole cierta libertad de movimientos, pero no los suficientes para poder escapar volando. Y es que, nuestra pequeña hadita "Responsable", sentía un gran vértigo con solamente pensar en escapar de aquel cómodo, que no divertido, hábitat que la había visto nacer.



Una mañana, Responsable encontró un artilugio extraño en el suelo. Una especie de tubo que iba unido a un cable y cuya longitud no se atrevió a medir, pues escapaba de los confines de su pequeño pueblecito. Lo miró, lo olió, lo movió, hasta que de él salió un sonido. Es entonces cuando nuestra hadita, no sin temor, colocó su oreja entre aquel extraño tubo.



-¡Hola! ¿me escuchas?- una voz varonil sonaba al otro lado de aquel artilugio.



-...Ho hola- contestó Responsable con timidez.


-¡hola! me llamo "Atrevido", ¿quieres venir a jugar conmigo?.


-Es que no te conozco...


-Pues por eso mismo, boba. Si vienes podrás conocerme.


-Es que no puedo, porque debo tener cuidado de los extraños.


-Pero cuando nos conozcamos dejaremos de ser extraños. Además, es divertido.


-Bueno, voy a pensarlo y mañana te lo digo, ¿vale?


-Vale, mañana te espero a la misma hora, ¿ok?, no me falles.


Aquella noche responsable no pudo dormir dándole vueltas y más vueltas a la cabeza, sopesando los pros y los contras de abandonar su lugar y conocer a Atrevido. Entonces su indecisión la llevó a ir preguntando a los demás qué harían ellos en su lugar.



-Atrevido tiene muy mala fama, es un poco alocado. Yo que tú me quedaría aqui- le respondió el gnomo "Racional".


-Ve con él, será divertido, sólo se vive una vez- fue el consejo del hada " Corazón".


Asi que, Responsable con su tremenda indecisión no sabía si hacer caso de los consejos de su amigo Racional o de su amiga Corazón... y lo único que consiguió fue un gran dolor de cabeza. Y de tanto pensar y pensar, se le pasó la hora en la que había quedado para hablar con Atrevido.


Tomó impulso con sus dos débiles alas y se presentó lo más deprisa que pudo al punto de encuentro en el que había quedado con Atrevido. Pero, para sorpresa suya, aquel artilugio ya no estaba. ¿Cómo podría ahora comunicarse con su amigo?... En un impulso de desesperación cortó el cable y voló hasta el pueblo de Atrevido. Preguntó por él, hasta que un elfo le contó que se había ido con una hada llamada "Corazón" a conocer el "País lejano", pero que había dejado una nota para ella. Cuando Responsable abrió la nota, esto es lo que ponía:






"Querida amiga Responsable:



siento no estar, pero me cansé de esperar a que te decidieras. Necesitaba a una amiga que se decidiera a explorar conmigo el "País lejano", y tu amiga Corazón se ofreció a acompañarme.


Sé que eres buena, y que tienes muchas cualidades, pero a veces, querida amiga, hay que guiarse por el corazón. Y es que la vida es demasiado corta para dejar pasar las oportunidades.


Besos:


Atrevido"








Y cabizbaja, pero con una lección aprendida, Responsable volvió a su pueblo.



Y colorín colorado, este cuento se ha acabado... ¿O no?... ¿o si?... jajajaja